COMUNIDAD PARROQUIAL "LA SAGRADA FAMILIA"
"Una comunidad que se renueva y se proyecta"
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PALABRAS DE POSESI?N
DEL PBRO.  JOSË GUILLERMO ARISTIZABAL SUAREZ
 
PARROCO SAGRADA FAMILIA
 
Quiero interpretar en este momento el sentir de las Religiosas, Religiosos y Fieles de nuestra naciente Parroquia de la Sagrada Familia, para elevar un cántico de gratitud a Dios, nuestro Padre, porque se ha dignado mirarnos con amor y misericordia y nos ha concedido el regalo de elevar nuestra comunidad cristiana a la condición de Parroquia, como un reconocimiento de la autoridad eclesiástica al proceso de crecimiento y consolidación de la vida cristiana en esta porción de Marinilla. 
 
Mi corazón sacerdotal se siente igualmente agradecido con Dios porque, a pesar de mis muchas limitaciones y flaquezas, confía a mi pobre ministerio la responsabilidad de los destinos espirituales, pastorales y sociales de esta nueva parroquia, que hoy inicia su tarea fecunda para la vida de la Iglesia y empieza a ser comunidad de vida y de amor para la gloria de Dios y salvación de las almas.  
 

Mi gratitud sincera con Monseñor Ricardo Tobón Restrepo, obispo de nuestra Diócesis de Sonsón-Rionegro, quien como pastor solícito, no sólo me ha acompañado pródigamente y de manera muy cercana  en mi ejercicio  sacerdotal durante estos tres últimos años, en los cuales he estado al frente de esta Capellanía, sino que, además, ha oído la petición de los feligreses y la ha constituido Parroquia y  ha tenido la deferencia de nombrarme y posesionarme como su primer párroco. Sé que en el ejercicio de esta delicada misión, nunca me faltará su acompañamiento, cercanía y apoyo de Padre y Pastor.      
 
A todos mis hermanos sacerdotes, también mi expresión de gratitud por su fraterna cercanía y solidaridad en mi misión sacerdotal, no sólo en estos últimos años sino a lo largo de mi vida sacerdotal.
 
A esta querida comunidad que de manera fiel, constante y perseverante ha estado conmigo acompañándome en todos los momentos y circunstancias de nuestra común tarea eclesial, mis sentimientos de total e incondicional disponibilidad para seguir trabajando de manera mancomunada a fin de que la Parroquia que hoy nace y de la que todos somos miembros y responsables de su solidez y crecimiento, sea en verdad la Viña donde el Señor encuentre cada día los frutos que él, Divino Viñador, quiere encontrar en el campo de nuestros corazones. Todos mis amados feligreses pueden estar seguros de que, como dice nuestro Patrono San Pablo Apóstol,  "yo muy gustosamente gastaré, y a mí mismo me gastaré todo entero por vuestras almas? (2Co 12,15).
 
 
La parroquia será el hogar de todos, donde cada vez que se acerquen tendrán la acogida cariñosa que como padre y guía de su vida cristiana he de brindarles, con el sólo anhelo de que Cristo sea cada vez más glorificado en sus vidas.
 
Siendo nuestra parroquia uno de los frutos de los cincuenta años de vida y evangelización  de nuestra Diócesis de Sonsón- Rionegro, hemos de estar comprometidos en una tarea fuerte de evangelización, que nos haga comprender y llevar como una impronta en nuestro ser la proclamación y construcción del Reino de Dios a lo largo y ancho de nuestra sencilla, pero llena de vitalidad, geografía parroquial.
 
Tarea esencial será también el crecimiento en la fe, por medio de una intensa catequesis, en la cual compartamos la presencia de Dios, sanadora, liberadora y dadora de la vida, de amor, de perdón, reconciliación y encuentro, y asi todos los miembros de la comunidad parroquial, conociendo cada vez las Sagradas Escrituras y la Doctrina legítima de la Iglesia, nos convirtamos en verdaderos discípulos de Jesucristo para poder ser luego sus apóstoles en el ambiente propio de cada uno.
 
La vida litúrgica tiene que seguir siendo el corazón de nuestra parroquia,  sobre todo la celebración de la Sagrada Eucaristía, de modo especial la Santa Misa dominical, verdadero centro de la vida en familia, fuerza renovadora de nuestro espíritu y alimento vital de nuestras almas, donde cobramos fuerzas y dinamismo para comenzar cada semana alimentados con el Pan de Vida y llenos de la fuerza que viene de lo alto.
 
Con el espíritu que dimana desde el hogar de Nazareth, lugar humilde, de entrega, de trabajo, de servicio, de silencio, de oración y de vida, convoco a mi Parroquia  de la Sagrada Familia para que por medio de Jesucristo, Piedra Angular de toda la Iglesia, hagamos de ella  una aut?ntica comunidad, solidaria con los más pobres y necesitados,  pues bien sabemos todos que la parroquia no es una estructura material, sino un estilo de vida que adquiere forma y sentido en la medida en que vivimos la caridad como experiencia plena de Jesucristo, que nos dejó como distintivo el amor fraterno.
 
Aquí, pues, en este momento en que inicio mi misión como Párroco de la naciente Parroquia, convoco a todas las personas que la integramos para que aportemos cada uno desde el propio lugar y la propia condición, el compromiso, la buena voluntad y la responsabilidad,  haciendo fructificar los carismas y dones recibidos del Espíritu Santo. Así, las personas consagradas, los grupos apostólicos, los organismos parroquiales de la pastoral, los líderes sociales y comunitarios y los laicos todos, bajo la conducción del párroco como dinamizador y unificador de toda la vida parroquial, lograremos que se acreciente en nuestra parroquia el sentido de pertenencia y la coherencia en la vida cristiana.
 
No quisiera terminar sin hacer memoria de mis hermanos sacerdotes que, ya como párrocos del Sagrado Corazón o Capellanes propios de este Templo, algunos de ellos ya convocados a la eternidad, se esforzaron por poner los cimientos e ir dando la configuración de la que hoy es ya la Parroquia de la Sagrada Familia. Mi tributo de gratitud se extiende también a todos aquellos benefactores que ya no están con nosotros pero que contemplan con gozo este momento desde la Iglesia celestial.
 
A la Santísima Virgen, Madre de la Iglesia y protectora nuestra, y al Apóstol San Pablo, les confiamos la tutela y el cuidado de esta nuestra parroquia, e imploramos su protecci?n, para que esta porción de Iglesia irradie siempre desde Nuestro Señor Jesucristo, la luz a de la vida, sea la casa acogedora de todos los que a ella se acerquen en todo momento y circunstancia y todos sientan que nuestra comunidad parroquial es Comunidad Eclesial de Vida y de Fe, que peregrina hacia el cielo en medio de las vicisitudes del mundo, pero confiados en el amor misericordioso de Jesús, María y José.
 
Como Pedro en la mañana siguiente a una noche de infructuosa pesca, sólo puedo decirle al Señor en este momento de mi vida sacerdotal: En tu Nombre, Señor, echaré las redes. (Lc. 5,4).    
 
Marinilla, 29 de julio de 2007.  

 
 
Pbro. JOSE GUILLERMO ARISTIZ?BAL SUAREZ
Párroco de la Sagrada Familia