COMUNIDAD PARROQUIAL "LA SAGRADA FAMILIA"
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DOMINGO VEINTIDOS DEL AÑO

"Quien pierde su vida por mi la ganará"

Lecturas:

Jeremías 20, 7-9: "Tu Palabra, Señor, se me volvió oprobio"
Salmo 62, 2-9: "Mi vida está unida a ti"
Romanos 12, 1-2: "Vosotros sois hostias vivas"
Mateo 16, 21-27: "Quien me sigue debe cargar su cruz"

Introducción. ‘Jesús nos pide negarnos a nosotros mismos’

A cada paso encontramos en nuestra existencia situaciones en las cuales aparece clara la presencia de la maldad y de la injusticia. Partir de la experiencia personal de semejantes situaciones nos sirve para una mejor comprensión de los textos de la liturgia de este domingo, que nos exhortan varias veces a no dejarnos guiar por los criterios sociales vigentes y a reaccionar decididamente frente a ellos.

Sin embargo en este contexto, queriendo transformar las aspiraciones para adecuarlas más a la voluntad divina, las acciones del discípulo estarán sujetas al dolor de asumir la propia cruz, no como el fatalismo de una víctima doliente, sino como la tarea del testigo o del "mártir" de la causa del Reino rechazada por "el pensamiento de los hombres".

Ser testigos de esa causa implicará para el cristiano emprender el mismo camino de Jesús. Su lucha contra el egoísmo y la maldad lo colocará a cada paso en "situación de riesgo" pero, a la vez, lo asociará indisolublemente al mundo nuevo que tiene que venir. El dolor no se convierte en el fin de la existencia, de ninguna manera; simplemente, no rehuimos las fatigas dolorosas necesarias para la construcción de un mundo fraterno y solidario.

1. Primera Lectura: Jeremías 20, 7-9: "Tu Palabra, Señor, se me volvió oprobio"

La vocación de este profeta es una de las más estremecedoras y cuestionantes que se halla en todo el AT. Jeremías procede de una pequeña población cercana Jerusalén llamada Anatot, un pueblo tradicionalmente de sacerdotes. Le correspondió vivir entre los años 620-581 AC, cuando las tierras de Judá sintieron el peso de la destrucción ocasionada por las tres deportaciones a manos de los Babilonios (años 697, 687, 681 AC). La vida de Jeremías fue un auténtico martirio; en los primeros años de su profetismo alentó la esperanza por la reforma deuteronomista llevada a cabo por los sacerdotes del templo de Jerusalén con la anuencia del rey Josías (621 AC); en ese momento se pensó en retornar a los orígenes, recuperar el terreno perdido, volver a la fe yavista y de ese modo vivir según los ideales del Dt.

Pero la temprana muerte de Josías a manos del faraón egipcio Neko (609 ac) echó por tierra todas las esperanzas, en ese instante Judá quedó en manos de los egipcios y ante la amenaza de la llegada inminente de los babilonios. Ya por esta época Jeremías invita al rey Joaquín a evitar alianzas innecesarias con Egipto para no caer en desgracia ante Babilonia; el soberano no le hace caso y por el contrario, azuzado por sus cortesanos, persigue al profeta y lo mete en la cárcel.

Cuando llegan los babilonios para invadir Palestina, por el año 597 AC, Jeremías pide al rey de Judá rendirse ante el opresor para evitar una masacre en Jerusalén, los nobles y profetas adictos al rey, meten ahora a Jeremías en una cisterna de la cual paradójicamente lo sacarán los soldados babilonios, quienes conocen los dichos y mensajes del profeta. Incluso un alto funcionario de Babilonia le ofrece a Jeremías ir como huésped de honor a la capital del imperio, pero Jeremías prefiere seguir acompañando a los suyos, aunque le paguen con la ingratitud.

Los pocos que no fueron desterrados, asesinan al gobernador Godolías que había quedado encargado de Judá por orden de los babilonios, este hecho origina un nuevo retorno de militares a la región; los pocos judíos que permanecen planean huir y piden a Jeremías que los acompañe a Egipto, pero él no quiere ir a la tierra de los faraones pues sabe que por dicha cercanía han venido tantas catástrofes. Sin embargo para ser fiel a su gente decide acompañarlos y en esas circunstancias muere.

En ese contexto se entiende el pasaje que hoy leemos; Jeremías llamado por Dios prácticamente para el fracaso, acusa a YHWH de haberlo seducido, es el mismo verbo que se usa en Ex 22,15 y en Dt 22,28 para calificar el acto cuando un joven seduce a una doncella o la viola. Jeremías se siente en esas mismas condiciones delante de Dios.

Hace mención de su vocación, ha sido motivo de burla e irrisión, su palabra fue siempre contraria frente a los profetas de la corte, fue visto como el hombre que va en contravía y como quien no quiere lo mejor para su pueblo de acuerdo con los criterios humanos. Jeremías pensó en muchos momentos renunciar a esa vocación pero la palabra de Dios fue mucho más poderosa dentro de él.

Este profeta puede ser leído desde Jesús. De otro lado con su palabra evitó una masacre en Jerusalén. Y finalmente le dejó en claro a sus contemporáneos que YHWH sí era capaz de cumplir lo prometido; todo el capítulo 28 del Dt describió las bendiciones y las maldiciones a las cuales se haría acreedor Israel si era o no fiel a la alianza. El exilio llegó por causa de la infidelidad de Judá, si YHWH cumplió su palabra, piensen –dirá Jeremías- cuántas bendiciones no podrán llegar si somos fieles. Por este camino nació un tipo de mesianismo y de fidelidad a YHWH.

2. Salmo 62, 2-9: "Mi vida está unida a ti"

Cuando el ritmo de la vida nos trae tantos obstáculos, podemos preguntar dónde está Dios. El orante de este salmo se confía plenamente en YHWH, y puede leer hoy su realidad con la actitud de Jeremías. Cabe combinar en este salmo la preocupación del orante, con la acción de gracias por los favores recibidos.

Siempre será posible desde la perspectiva creyente entender que Dios acompaña la historia de las personas, en los momentos felices y en los menos buenos, porque en definitiva le importan los seres humanos, su historia, porque se siente y es responsable de una creación que salió de sus manos por pura bondad.

3. Segunda Lectura: Romanos 12, 1-2: "Vosotros sois hostias vivas"

En el AT el culto empezó con el Dios de los Padres, luego en piedras, encinas, lugares altos; más tarde se unió al Arca de la Alianza; y con Salomón se ligó al Templo. Con Jesús el verdadero culto se centró en él, en la persona, en esa adoración que pueden hacer los creyentes en espíritu y en verdad (Jn 4, 23-24).

Ahora Pablo siguiendo la misma orientación desde Jesús, dice que debemos presentar nuestros cuerpos como hostia viva, como ofrenda agradable a Dios, este el culto que no se ajusta a los criterios del mundo. Encontrar en el rostro de los hermanos y hermanas al mismo Dios, y ser para ellos y ellas rostro de Dios implica que nuestro culto desde el NT, consiste en gastar nuestras energías a la manera de Jesús.

En este proceso de ser transparencia de Jesús para los demás, desde sus preocupaciones, sus dificultades y necesidades, es posible realizar, según el apóstol, un camino de auténtico discernimiento sobre la voluntad de Dios y de aquello que él espera de nosotros en medio del hodierno devenir histórico.

4. Evangelio: Mateo 16, 21-27: "Quien me sigue debe cargar su cruz"

El pasaje de Mt en el cual meditamos hoy, trae uno de los anuncios que hace Jesús respecto a su Pascua. Tal vez la oposición creciente contra su persona y su obra, en especial de parte de las autoridades religiosas judías, además de la historia de todos los profetas conocida por la tradición y la meditación de los textos en las sinagogas y en sus momentos de oración, le permiten a Jesús vislumbrar cuál puede ser su final.

De otro lado, como experiencia muy cercana, la muerte de Juan Bautista a manos del rey Herodes de Galilea, y los encarcelamientos y posterior crucifixión a manos de los romanos de muchos rebeldes frente al sistema, podían encender las alarmas en la tienda de Jesús.

Quien asume la tarea de ser redentor seguramente muere asesinado, podría ser una de las constantes en la mente y en el corazón de Jesús. Ha optado por gastarse y entregarse del todo al Padre sirviendo a los hermanos, entonces deberá dar hasta el último aliento de su vida por sus semejantes.

Sin embargo un proyecto como el de Jesús que inició con tantas expectativas y adhesiones no puede terminar en el fracaso, por ahí puede caminar la intervención de Pedro, él y seguramente los demás discípulos no se resignan a un final con esas características. Jesús responde a los reproches de Pedro con una sentencia cardinal: Dios lleva adelante su proyecto aun cuando los seres humanos tengan otros criterios. Quien a la manera de Pedro se opone a la voluntad de Dios, se transforma en un adversario de Dios, en un Satanás. Aquí Jesús llama Satán, opositor o adversario, a una persona concreta, a Pedro que se distingue por llevar la vocería del grupo de seguidores cercanos de Jesús. Se llama Satán a aquel que en el pasaje inmediatamente anterior (leído el domingo pasado), confesó su fe delante de Jesús.

Tal vez porque sabía que los demás piensan como Pedro, Jesús adelanta una catequesis para ratificar lo dicho antes. Quien se dice su seguidor deberá asumir el mismo sendero, vivir a la manera del Maestro, y sobre todo gastar la vida como él, sabiendo que a los ojos del mundo esa manera de existir en esta historia es vista como una pérdida. Sólo entregando la vida como Jesús podremos resucitar, esa existencia tiene el visto bueno de Dios, es una vida que el Padre nunca podrá dejar para siempre en el sepulcro.

Sería muy importante identificarnos en esta perícopa no con los discípulos, ni siquiera con Pedro, más interesante y existencial asumir la actitud de Jesús. Debemos luchar todos los días por ser signos de divergencia y de conversión para quienes comparten la vida con nosotros. ¿Somos capaces de vislumbrar nuestra pascua? ¿Podemos invitar a otros hermanos y hermanas a entender la vida como un servicio incondicional? ¿Somos un contraste para el mundo porque gastamos la vida así muchos piensen que la desperdiciamos?

5. Aprehender con creatividad. "Tomar Conciencia"

Muchas veces el modo humano de pensar y entender la propia realidad, no deja espacio al querer, a la voluntad, a los deseos de Dios que como Padre nos augura lo mejor, ya que deseamos hacer prevalecer el criterio personal. Ante el mundo, gastar la vida por los otros es una pérdida, para Jesús, paradigma de esta sociedad, gastar la vida por los demás libera de los egocéntricos intereses; por aquí camina el significado de la expresión ‘cargar la cruz’ (Evangelio). Una vida que se consagra por los otros al estilo de Jesús, se transforma en ofrenda pura, en hostia viva, se hace ella misma oblación grata a Dios (Segunda Lectura). La elección que un tiempo sintió el profeta Jeremías se trueca en algún momento de su existencia en un profundo sentimiento de violación. Se experimenta ante Dios como una doncella violada y engañada, por ello, como cuando acaece una seducción, tiene que soportar la burla, el ridículo y el cuchicheo que levantan en el pueblo. Sin embargo, esa misma Palabra lo fuerza a ser fiel a su vocación desde una verdad interior más profunda: YHWH siempre ha estado con él (Primera Lectura). Ante una realidad que se torna paradójica o ambivalente hay muchas maneras de reaccionar, el creyente por su lado es capaz de volver su mirada a Dios, añora a su creador con todas las fuerzas, porque sabe que no puede morir de sed estando al lado de la fuente: ¡mi alma está sedienta de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua! (Salmo).